Panorama en la exhibición española

Las películas se producen para verse en cine. El cine como la pantalla y el lugar donde una película se exhibe ha sido siempre el fin último y mágico que hace que tanta gente se dedique a la industria cinematográfica. La experiencia compartida y única de visionar una película en el cine. Actualmente, el cine suele ser la primera ventana de explotación, pero ni de lejos la última. La vida actual de las películas puede ser muy larga si se trabajan bien.

Cuando se produce, se piensa y se trabaja una película, su exhibición debería ser una parte fundamental de su vida. Las películas se hacen para ser vistas, sea cual sea la plataforma. Aquí vamos a hablar de la industria de la exhibición, su evolución y sus nuevos caminos, pues ha sido la ventana lógica y única desde los comienzos del cine hasta hace apenas 10 años. Y evidentemente, por muchas plataformas alternativas que ahora existan, el objetivo y el sentido de la mayoría de películas es llegar a ser estrenadas en cine, ya que es la ventana más reconocida y donde más recaudación se puede llegar a hacer.

Esta recaudación ha ido bajando en los últimos años. En lo que llevamos de siglo, la recaudación anual en las pantallas españolas se había movido en torno a los 620-630M€ totales. El año 2013 fue el peor en recaudación de taquilla desde hacía 25 años, bajó casi 100M€ la recaudación total (de 612M€ en el 2012 a 508M€). En 2014 los ánimos han mejorado, y aunque la recaudación sólo ha subido a los 522M€, la sensación es muy buena. Parece ser que la gente está recuperando el hábito de ir al cine. Ha sido el año de fidelización a las nuevas medidas como la Fiesta del cine o los miércoles día del espectador. Por lo que en total, aunque la recaudación en euros no ha sido tan alta, los espectadores sí que han subido casi a cifras de años anteriores (87’5M).

Además de una cierta recuperación en taquilla, el año 2014 ha sido el año del cine español. Hemos vivido un fenómeno sin precedentes, la película 8 Apellidos Vascos ha recaudado 55M€ siendo la película más taquillera de la historia en nuestro país y quedando la número 18 en el ranking europeo del año. El Niño, de Daniel monzón y Torrente 5, de Santiago Segura también consiguieron altas cifras y aperturas estupendas. Gracias sobre todo a estas tres películas (un 64’45% del total) el cine español recaudó en el pasado 2014 127M, lo cual frente a los 70M del año anterior es para estar muy contentos. Habrá que ver cómo se mantienen estas cifras este 2015.

Pero ya hemos dicho que la pantalla de exhibición no es la última ventana, afortunadamente. Es la primera de una vida más o menos larga según su éxito. Invertir dinero en marketing y distribución es hacer que una película llegue al cine y, lo que es más importante, una vez allí la gente pague por ella. Durante años se han hecho películas sin pensar en este último paso, por lo que hay miles de películas que nunca o difícilmente llegarán a verse. Para hacernos una idea, de las 231 películas españolas producidas en 2013, sólo 158 se estrenaron.

Ventanas

Aunque este ha sido el modelo habitual, cada vez se tiene más la idea de que hay que acortar las ventanas para que el producto no pierda actualidad ni valor. Como hemos dicho, esto siempre depende de la película. Se van sucediendo acciones concretas para productos concretos, pues una película es única e irrepetible y debería de tener un estreno y vida adecuado a su unicidad. El primer estreno en nuestro país Day&Date de Carmina o Revienta o los conciertos con exhibición única por Cataluña de Barcelona nit d’Estiu.

No son sólo las estrategias de estreno las que tienen que actualizarse, también han tenido que hacerlo los propios cines. La bajada de afluencia al cine en los últimos años, unido a los altos gastos por la digitalización de las salas, ha hecho que los cines se reinventen y prueben con diferentes productos más allá de las películas de estreno. Lo primero y más simple, han sido reposiciones de todo tipo, ciclos por temas, directores, etc. Estas reposiciones, se han ido haciendo más complejas, convirtiéndose en experiencias únicas y necesarias, en experiencias muy bien pensadas, donde hay animadores para cantar Mamma mía en el sing-along o críticos de cine para comentar Fargo. Gracias a la digitalización de las salas, los contenidos alternativos se han ido ampliando ya que ahora es mucho más sencillo y barato poner cualquier contenido en salas, e incluso hacerlo en directo. La ópera está teniendo mucho éxito, ya que es un evento cultural de lujo y una pantalla de cine es excelente para conocerlo. Tras la ópera ha venido el ballet e incluso teatro. Utilizar la pantalla del cine como utilizarías la de casa: para ver diferentes contenidos digitales. Además, se ha optado por estrategias de fidelización con el cliente y ofertas de todo tipo centradas en las necesidades básicas de cada espectador.

El cine ha necesitado un lavado de cara para adecuarse a los cambios tecnológicos, a la digitalización, a la piratería, a la crisis, a la pérdida de espectadores. Poco a poco se va recuperando, gracias a nuevos contenidos y formas de tratar al espectador, aunque aún queda mucho por hacer. Hay que seguir trabajando por no perder la experiencia única y social de la sala de cine.


Aida Méndez

Imagen ventanas: Laura Fornelio

Supervisión y agradecimiento: Nacho Puebla