5 carteles, 5 identidades // Metromuster, los activistas

Cada persona es un mundo y detrás de un cartel de cine suele haber varias (a veces, muchas). Pablo Dávila y Ana Linde son dos de ellas. Creativos especialistas en gráfica de cine, instigadores y coordinadores del Premio Fotogramas a Mejor Cartel de Estreno en la 3a edición de los Premios Proyecta. Al hilo del cuál entrevistaron a los finalistas para ofrecernos aquí una muestra del sector en España (ojo, hay muchos más). Y, de paso, invitar a diseñadores y otros implicados en la gráfica de cine a entablar un diálogo que mejore el oficio y facilite su día a día. Todo buenas e inspiradoras noticias.

Pablo Dávila – www.pablodavila.com

Ana Linde – www.analinde.com

«Algo relacionado con Alemania que se inventó mi socio, no sé bien de dónde viene» dice el arquitecto Xapo Ortega, co-fundador de la productora audiovisual Metromuster, preguntado por el origen del nombre de la empresa.

Xapo no es diseñador, al menos en primera instancia. Él y Xavi Artigas –que así se llama su socio– se dedican al «activismo audiovisual», a la «deconstrucción de los códigos de denuncia», a «hackear la realidad». Y no trabajan solos. Son los creativos menos solitarios del estado, porque su materia prima es la gente. Diseñan con personas.

¿Pero, qué lío es este? Volvamos a empezar:

Ciutat morta es un largometraje documental sobre un caso de supuesta violencia policial y negligencia político-judicial ocurrido en Barcelona en 2006 (conocido como El 4F). Cinco personas fueron condenadas por un delito que, según ellos, no habían cometido. Ciutat morta es, al mismo tiempo, origen y consecuencia de una campaña de denuncia social que todavía está abierta. Obedece a un modelo de producción audiovisual en el que las obras –en perfecta aleación con las redes sociales– son un vehículo para el activismo, una forma de generar conciencia social usando un código inteligible para el mayor número de personas posible. «Queremos huir del panfleto en blanco y negro, usar las leyes del marketing para hacer llegar los mensajes de denuncia a más gente y de manera inteligible para todos». Resumiendo: contar una versión de los hechos, generar conciencia en la gente y provocar un cambio. Ciutat morta empezó a difundirse en redes, pasó cosechando premios por varios festivales importantes y poco a poco ha ido subiendo hasta hacer cumbre con la emisión en TV3.

Pero aquí estamos para hablar de diseño: Xapo Ortega sintetizó todo esto en dos imágenes, sendos carteles usados en esta particular versión de la promoción cinematográfica. Primero una cara pixelada, cuyos ojos tapa una pastilla negra contenedora del título. Es la cara de Patricia Heras, una de las protagonistas del episodio, presentada como una víctima silenciada, sin rostro, una detenida invisible. Esta gráfica representó a la película en sus primeros pasos, cuando todavía era un proyecto «familiar». Pero tras la selección en varios festivales importantes y la repercusión de la campaña en redes, la película fue creciendo en calado y superó el silencio mediático del que Metromuster acusa a los periodistas (especialmente los catalanes). Era hora de subir el tono y llegó el cartel definitivo –ganador, junto a Loreak, del premio al Mejor Cartel–: una foto de Joan Clos, ex alcalde de Barcelona, con la misma pastilla negra tapándole los ojos. Pero en este caso la ceguera no es impuesta sino elegida, es el político quien cierra los ojos ante una terrible realidad.

Paralelamente desplegaron toda una serie de piezas –sobre todo para la difusión en redes– que siguieron este irónico concepto: caras sonrientes de políticos en su fotos oficiales, sobre las que se superponen duras consignas alrededor de la causa del 4F. El contraste entre imagen oficial y verdad gritada como forma de expresar la indolencia de la gente que gobierna. Incluida una versión de las siglas 4F en una composición que recuerda a una esvástica, juego gráfico al límite… Una de las adaptaciones gráficas que más sorprende es la simulación de una enorme valla publicitaria anunciando Ciutat morta en el Festival de San Sebastián; publicada en redes, potenció enormemente la promoción de la película (pocos se pararon a comprobar si la valla era real o no). Esto es lo que los autores llaman hackear la realidad en el camino del activismo.

En Metromuster no tiene mucho sentido hablar de diseño o creación gráfica, porque trabajan en un círculo mucho más amplio. Comunicación gráfica o audiovisual están al servicio de la denuncia social y su consecuente llamada a la acción. No podemos, por tanto, calificar a Xapo como mero diseñador de carteles, pero sí como comunicador, constatando que el cartel de cine puede ser una herramienta para el cambio social. Y esto abre todo un mundo de posibilidades.

Xapo y Xavi trabajan en Barcelona junto a cientos de personas cuya ubicación es irrelevante porque la vida digital nos acerca a todos. Tras su paso por la comisión audiovisual del 15M barcelonés, decidieron explorar las posibilidades del vídeo y el audio en un sentido social. A nivel gráfico, Xapo confiesa su gusto por lo sencillo, lo directo. Le gusta el Constructivismo pero no parece prestar especial atención a la estética más allá de la servidumbre al mensaje. La función por encima de cualquier otra consideración.

Su relación con el marketing audiovisual es, pues, absoluta, pero en una senda no demasiado frecuentada por los colegas de profesión. Su discurso resulta visionario (¿quizá rozando lo agorero?): «Estamos comprobando que la hegemonía mediática está obsoleta, los mensajes emanan desde abajo, y somos muchos más».

Xapo confiesa su total desconocimiento del panorama del diseño para cine. Cree en el diseño como un medio y ni siquiera se siente demasiado autor de la gráfica. Apunta a la democratización de las herramientas y procesos como una gran ventaja en el terreno creativo. La economía colaborativa, el trabajo en red y la fe en el prójimo sustentan la forma de comunicar que él y sus socios defienden, en medio de un clarísimo cambio de paradigma. Esto también es cine y también es diseño.


 

Como diseñadores, este viaje con cinco paradas tan diferentes ha sido un regalo. Con mucha prisa (la fecha del evento mandaba) tratamos de plasmar estos cinco procesos creativos en un video, para información de los asistentes a la gala de entrega de los Premios Proyecta. Huelga decir que no hace justicia a tanto talento y a tanta generosidad que estos creativos han demostrado cediéndonos su tiempo, su relato y sus imágenes.

Como instigadores del premio al Mejor Cartel de Estreno, estamos muy orgullosos de haber contribuido a que los diseñadores se conozcan (en general y entre sí), en lo que queremos que sea el inicio de una toma de conciencia del gremio, si es que existe como tal, en el maremagno del marketing de cine en España. ¿Continuará? Seguro que sí.

Pablo Dávila – www.pablodavila.com

Ana Linde – www.analinde.com

Septiembre de 2015

¿Qué se cuece entre los aspirantes a Mejor Cartel de Estreno?

Cerrado el plazo de inscripción a los Premios Proyecta y con los carteles recibidos sobre la mesa, hacemos balance del diseño para cine hecho en España el último año. Esta panorámica se vislumbra gracias a la documentación aportada por los participantes y un pelín de intuición. Nos han llegado 16 carteles. La autoría se reparte entre 4 estudios gráficos (casi todos especializados en cine), 6 profesionales independientes (que llegan al cine desde ámbitos anexos como el diseño gráfico, la creatividad publicitaria o la ilustración) y algún director. Menos de la mitad son mujeres, lo que genera la duda de si hay más hombres en la profesión o, como en otras, ellos son más visibles.

Entre los remitentes, además de autores, hay unos cuantos productores y distribuidores. Esto es muy positivo porque indica que el diseñador existe para quien pone la pasta. Nuestro trabajo se valora en términos económicos (cartel y tráiler son el primer vehículo de atracción de público a las salas) aunque, curiosamente, seguimos sin constar como parte del equipo. Googlead los carteles más vistos del año y comprobad en cuántas entradas consta el autor; o se automenciona en su web y redes sociales o nadie lo hará: ni productora, ni medios especializados, ¡ni el propio cartel! Aviso a navegantes, sobre todo autónomos: haced patente vuestra autoría al tiempo que dais visibilidad a la película y sugerid lo mismo al cliente.

Casi todos coinciden en que el desarrollo de la gráfica (sobre todo en grandes producciones) es un trabajo de equipo, donde participan director creativo y artístico, diseñador, ilustrador, fotógrafo, equipo de marketing, productor, etc. Y también en que lo ideal es entrar en el proyecto al principio, desde preproducción, para generar contenidos más coherentes, sólidos y eficaces.

Los creadores inscritos se ubican principalmente en Madrid, seguida de Barcelona, Zaragoza y San Sebastián (alguna ciudad tiene escasa pero potente representación). Y trabajan para productoras y distribuidoras de origen español (de Madrid, Cataluña, País Vasco, Andalucía), francés y norteamericano. Es importante el apoyo de las cadenas de televisión privadas o estatales. Y cabe destacar la impronta del cine y diseño vascos (también catalanes) que hace identificables sus proyectos, dotándoles de cierta marca de la casa, no sabemos si relacionada con el apoyo institucional recibido. Otros puntos del mapa son menos reconocibles en su trabajo pero quizá por eso más versátiles.

Las propuestas recibidas responden a 3 tipos de encargo:

1. Para cine comercial, con presupuesto y respaldo de grandes empresas audiovisuales, al estilo americano. Suele encargarse a un estudio gráfico especializado capaz de asumir la campaña completa: cartel, adaptaciones, tráiler, créditos. Un buen presupuesto permite mayor desarrollo técnico del concepto, contar con otros profesionales. El reto está en no perder el control, la frescura (sobre todo cuando las leyes del mercado imponen criterios o tabúes). Supone gran visibilidad para el estudio, lo que atrae más trabajo.

2. Para cine independiente o de autor, con menos presupuesto. Se encarga a un profesional no necesariamente vinculado al cine. Concepto y creatividad suplen, aquí, la falta de medios, para impactar y atraer a un público selecto. A veces el estilo del teaser poster comercial es similar a este, ya que se ciñe a menos normas que el cartel final. Aunque la visibilidad de estas películas es limitada, suele establecerse un vínculo perdurable entre cliente y diseñador, al aportar éste personalidad e imagen de marca a sus proyectos, haciendo su empresa más reconocible y competitiva.

3. Para cine de autor con perspectiva comercial (a caballo entre los anteriores). Estos proyectos son un reto gráfico muy interesante porque exigen adaptarse a un público no definido por los cánones (cinéfilo actual, con intereses diversos, que busca un entretenimiento cultural). Aquí, diseñador y equipo de marketing deben crear estrategias innovadoras que atraigan tanto al selecto público esperado como a otro alejado de ese target. Su difusión puede trascender lo cinematográfico y traducirse, para productor y diseñador, en proyectos multidisciplinares.

A la vista de los carteles recibidos intuimos que por esta última vía irán el cine y el diseño del futuro.

Pero esto lo veremos el año que viene. De momento elucubrad sobre los posibles nominados a Mejor Cartel de Estreno en esta 3.a edición de los Premios Proyecta (una muestra del gran trabajo que se hace al respecto en nuestro país), dadle visibilidad para que ganemos todos ¡y el trofeo, para el mejor!


Ana Linde