¡Os damos la bienvenida al nuevo blog de los Premios Proyecta!

Esta pequeña bitácora pretende ser un cajón de sastre de pensamientos, investigaciones y reflexiones en torno a la distribución, exhibición y al marketing cinematográfico. Divagaciones desde un punto de vista del estudiante de un máster que tiene ganas de comerse el mundo y meterse de lleno en la industria cinematográfica.

Nuestro objetivo es abrir y mostrar ese mundo a menudo tan opaco y escondido dentro del séptimo arte como es la parte de la industria de distribución y exhibición. Demostrar que tienen muchos elementos creativos y atractivos para el seguidor de cine.


¿Qué es el marketing cinematográfico?

Para entender qué es antes tenemos que entender que el marketing nace fruto de la necesidad de diferenciar los productos entre sí en la década de los 60 y los 70. Al ver la fuerte competencia entre productos similares, éstos se vieron obligados a aprender a diferenciarse y saciar una necesidad al comprador. Un ejemplo magistral sobre qué es el marketing lo podemos ver en el capítulo piloto de Mad Men dónde con el slogan «It’s toasted» un seguro y siempre inspirado Donald Draper nos demuestra que solo se necesita explotar una fortaleza para crear una oportunidad en el mercado.

Para trabajar esa idea de marketing que a Don Draper parece aparecersele cual iluminación divina se usa una a disciplina de análisis llamada Marketing Mix, más conocida coloquialmente como las 4Ps. Product, price, place y promotion o lo que es lo mismo producto, precio, distribución y promoción.

marketing mix

El cine a diferencia de lo que podría ser un producto como un yogurt tiene unas especifidades muy concretas que lo convierte en un producto complejo. Por un lado es uno de los pocos productos por los que la gente se interesa de base. La gente se interesa por el cine como actividad cultural. Pero por otro lado, cada película funciona como un producto totalmente distinto de otro. ¡Nunca un mismo plan de marketing podrá servir para dos películas! En cambio sí que serviría para dos yogures por ejemplo.

La marca de los productos no se la da la distribuidora a pesar de su esfuerzo por ser recordada en la mente del espectador solo caben los nombres de los actores y en algún caso excepcional el nombre del director. Cada película es una marca en sí misma y la distribución y promoción han de ir en pos de ella. Quizás la única que consiguió asociar el nombre de la distribuidora a sus productos fue Disney en los años 90, ya que la gente no iba a ver El Rey León tanto como «la nueva de Disney».

Otro de los elementos únicos del cine es que el el precio no varía según el producto, es decir, la película. ¿Por qué una película de bajo presupuesto europea cuesta lo mismo que la enésima superproducción de Hollywood? Es una cuestión que a estas alturas quizás porqué lo ve totalmente normal no se planteaba. Ahora en contexto de crisis empiezan a resurgir los debates y los encontronazos amables entre distribuidor, exhibidor y espectador. Aunque la realidad es que el precio solo varía en algunos cines pequeños con propuestas arriesgadas y de autor o como parte de algunas acciones especiales como por ejemplo el estreno gratuito de la reciente Carmina y Amén en los pases del martes previo al estreno oficial.

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¿Os ha gustado la entrada? ¡Pues atentos que tenemos muchas más cosas que contar!

 


 

Ginebra Bricollé